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¿Golpe de Estado?

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Israel contra el pueblo palestino

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Revoluciones de Julio

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Día de la independencia o Independence Day

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Política

¿Golpe de Estado?

Quienes vienen acusando a Puigdemont de golpista, se olvidan de la historia de España. Los siglos XIX y XX han sido prolijos en levantamientos militares. ¡Por España, todo por España!; pero bien sabemos que la mayoría de ellos se han ejecutado por mantenerse en el trono, seguir ostentando el poder o conseguirlo. Los golpes de estado han conllevado una guerra, enfrentamiento armado o una dictadura. Ninguno se ha dado para favorecer el bienestar ciudadano.

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La Gran Revolución de Octubre

El mes de octubre nos ha traído una serie de revoluciones, de distinto calado y repercusiones en la historia. Me refiero a la «Revolución de Octubre» por antonomasia, la que eliminó el imperio de los Romanov y propicio el ascenso al poder soviético hasta 1991. También destaco nuestra revolución de octubre, la de Asturies y la represión política y social que se produjo. De otra forma y sin forzar mucho la idea, lo que sucede en Catalunya, con la posible e inminente declaración unilateral de independencia, podríamos entenderla como su revolución o proceso de sedición.

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El Capital y las aspiraciones de la clase trabajadora

Hoy como ayer, la necesidad, la razón, la dignidad y la justicia social exigen que la desigualdad desaparezca. La pregunta es ¿cómo hacerlo? La historia algunos instrumentos nos ofrece, entre otros el «marxismo» a través de su obra cumbre: El Capital que ha cumplido 150 años. Si en la doctrina política y filosófica marxista, derivadas de la obra de Karl Marx, caben múltiples interpretaciones, sobre su praxis más aún. Lenín, Troski, Mao, entre otros, aplicaron la teoría en la sociedad de su época, con diferentes resultados, todo para alcanzar el objetivo último, la emancipación de los desheredados. Si entonces eran aspiraciones, hoy lo siguen siendo.

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Israel contra el pueblo palestino

Israel sigue cometiendo un genocidio contra los palestinos, implacable contra niños, mujeres y viejos. Han transcurrido 50 años de ocupación ilegal e impunidad; uso desproporcionado de la violencia, traslado forzoso de personas, confiscación de tierras, destrucción de hogares y castigo colectivo. Han transcurrido 35 años de la masacre de Sabra y Chatila y la tragedia no cesa.

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Yo también quiero decidir

Esta semana ha estado cargadita de noticias con un denominador común: Catalunya y el derecho a decidir. Demasiada invocación a la Constitución sobre el soberanismo y poco en defensa de derechos y libertades recogidos en la Carta Magna y que el Gobierno incumple. Esto si es una vergüenza democrática; como el rescate bancario que lo vamos a pagar entre todos, pese a tanta declaración de que correría a costa de los banqueros. También yo quiero ejercer mi derecho a decidir y avanzar hacia la República federal.

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Comienza el espectáculo. La vida política debe continuar

El primer Consejo de Ministros celebrado el 1 de septiembre, ha dado el pistoletazo de salida al curso político. Tenemos por delante temas, que por esperados, no dejan de presentar incógnitas y soluciones desconcertantes. El desafío catalán, la corrupción y el yihadismo marcarán los tiempos políticos y judiciales. Decíamos que comienza el espectáculo, cuando deberíamos decir el espectáculo continúa, porque este verano los actores no han dejado de representar sus papeles. Con lo que hemos visto, podemos hacernos una idea sobre lo que nos espera.

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Revoluciones de Julio

Julio ha sido un mes revolucionario y de declaraciones de independencia, como en Argentina, Colombia, Perú o Venezuela. Un mes de revoluciones sonadas, como en Estados Unidos el 4 de julio, en Francia la toma de la Bastilla, la Revolución Sandinista o un 26 de julio en Cuba. Sin ánimo de sentar cátedra, que ni se ni puedo, me voy a referir, en unos cortos apuntes, a algunos de estos acontecimientos.

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Ochenta días en silencio por las víctimas del genocidio franquista

Hace ochenta y un año, el fascismo dio un golpe de estado en España, contra la República legítimamente constituida. Provocó una guerra que duró tres años y estableció una dictadura de cuarenta. Fueron asesinadas y arrojadas a fosas comunes en cunetas, caminos o fuera de las tapias de los cementerios 114.226 personas que ahí siguen. Si se convocara un minuto de silencio por las víctimas del franquismo, estaríamos en silencio 79 días, 6 horas y 6 minutos.

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Contra las armas nucleares

Era un 9 de julio de 1956, cuando los Estados Unidos de América, comenzaban una nueva era de armamento. El objetivo principal de la Operación Redwing era probar una nueva generación de dispositivos termonucleares: La bomba H. A todas las pruebas se les conoció con los nombres de varias tribus americanas: Navajo, Zuni, Yuma, Seminole, Blackfoot, Inca, Apache, Dakota, Cherokee o Tewa. Ahora, por fin, la ONU adopta el primer tratado legalmente vinculante que prohíbe las armas nucleares.

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Día de la independencia o Independence Day

Fue un 4 de julio de 1776 en Filadelfia, cuando los Estados Unidos de América proclamaron que, las trece colonias norteamericanas en guerra con Gran Bretaña, no reconocían el dominio británico y formaban una nueva nación independiente. La Declaración que justificaba la independencia, reconocía ciertos derechos naturales y legales, incluidos el «derecho de revolución». Tendremos la oportunidad de hablar sobre independencia, nacionalismo y cuestión catalana, temas de candente actualidad.

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26-J: resultados, consecuencias y abstención

El 26 de junio se cumple un año desde la celebración de las últimas elecciones generales. Digo celebración, pero debería decir primer aniversario, porque pocas cosas hemos podido celebrar desde entonces, como consecuencia de los resultados, la política llevada a cabo por el partido en el Gobierno y el papel de la oposición, siendo la abstención una figura en alza para los socialistas.

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Y la Segunda República se disolvió ¡Viva la Tercera!

Corría el 21 de junio de 1977, hace ahora cuarenta años, cuando en París, José Maldonado, como presidente de la República y Fernando Valera, último presidente del Consejo de Ministros, declaraban solemnemente el fin de la República Española. «Las Instituciones de la República en el exilio ponen así término a la misión histórica que se habían impuesto. Y quienes las han mantenido hasta hoy, se sienten satisfechos porque tienen la convicción de haber cumplido con su deber». Se habían conocido los resultados de las elecciones generales celebradas el 15 de junio y con ellas comenzaba la Transición.

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Del 15-J de 1977 hasta hoy

En estos días se está conmemorando la celebración de las primeras elecciones generales tras la muerte de Franco, el dictador, dando comienzo a la Transición. Podemos pensar que el franquismo sigue vivo, si nos atenemos a las aptitudes de algunos miembros del Partido Popular y sus políticas de Gobierno, así como algún tic de la oposición. Pese a todo, nada es como dicen que fue ni como nos hubiera gustado que fuera.

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Trump, Rajoy y el cambio climático

¿Recuerdan ustedes al primo de Rajoy?, el científico. Rajoy restó importancia al cambio climático aludiendo a su primo científico: «Si nadie garantiza ni qué tiempo hará mañana en Sevilla ¿Cómo van a decir lo que va a pasar dentro de 300 años?»; asegurando que no se puede convertir este asunto –del que ustedes me hablan– «en un problema mundial». Pues diez años después, Donald Trump, lo ha convertido en un problema mundial, con su retirada del Acuerdo de París contra el cambio climático, para frenar el calentamiento global y sus consecuencias, con argumentos parecidos.

La decisión del presidente de EEUU de retirarse del Acuerdo de París, ha sido rechazada por líderes políticos, sociales y empresariales de todo el planeta, incluso en su propio país. El compromiso internacional fue alcanzado en diciembre de 2015, con la intención de contener las emisiones de dióxido de carbono y evitar que la temperatura del planeta se incremente más de dos grados centígrados al final de este siglo, algo que, según los científicos climáticos, tendrá efectos catastróficos.

En 2007, Mariano Rajoy dijo saber poco de este asunto, «pero mi primo supongo que sabrá». El presidente –que sabe más de plasma–, ha reiterado el compromiso de España con el Acuerdo del Clima de París, evitando cualquier crítica a Trump. Por su parte el flamante secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, se ha pronunciado en las redes sociales, manifestando que mientras Trump «se aísla y fosiliza su economía, Europa tiene la oportunidad de construir alianzas frente a desafíos». Desde Equo, Juan López de Uralde, afirma que la transición energética hacia un modelo renovable debe seguir adelante, «A pesar de Trump y a pesar de Rajoy».

El Acuerdo de París tiende un puente entre las políticas actuales y la neutralidad climática que debe existir a finales del siglo. Es el pacto mundial de lucha contra el calentamiento global firmado el 12 de diciembre de 2015, dentro del marco de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Lo acordaron 195 países, la práctica totalidad de los Gobiernos del mundo, y el objetivo perseguido es que el aumento de la temperatura a final de este siglo se quede entre los 2º y 1,5ºC respecto a los niveles preindustriales. Esa es la frontera, fijada por los científicos, para que las consecuencias del calentamiento no sean tan desastrosas. Para lograr ese objetivo se comprometieron a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero.

Además, el Acuerdo reconoce la importancia de evitar, reducir al mínimo y atender a los daños y perjuicios debidos a los efectos adversos del cambio climático; y admite la necesidad de cooperar y mejorar la comprensión, actuación y apoyo en diferentes campos: sistemas de alerta temprana, preparación para emergencias y seguro contra los riesgos. En la lucha contra el cambio climático, el Acuerdo reconoce la importancia de las partes interesadas no firmantes, como las ciudades y otras administraciones subnacionales, la sociedad civil o el sector privado. E invita a intensificar sus esfuerzos y medidas de apoyo para reducir las emisiones; aumentar la resistencia y reducir la vulnerabilidad a los efectos adversos del cambio climático y mantener la cooperación. Trump, que dice actuar «en defensa de los intereses nacionales», denigró el pacto climático tachándolo de «desventajoso e injusto», además de señalar que debilita la economía norteamericana, dejando abierta la posibilidad de negociar otro pacto que «sea justo para los trabajadores, contribuyentes y empresas». Mientras, parece que China y la Unión Europea se comprometen con las futuras generaciones, manteniendo el compromiso con o sin EEUU.

Frente a la tibieza de Mariano Rajoy, como nos tiene acostumbrados, la firmeza de los líderes europeos. En un comunicado suscrito por el presidente francés, Emmanuel Macron, la canciller alemana, Angela Merkel y el primer ministro italiano, Gentiloni, calificaron el Acuerdo de París como una «piedra angular de la cooperación entre países en lo referente a atajar a tiempo y de forma efectiva el cambio climático». Los tres líderes europeos declaran su compromiso con las obligaciones asumidas, incluidas las financieras. Dentro de EEUU, numerosos representantes políticos, encabezados por el expresidente Barak Obama mostraron su rechazo. Obama acusó a su sucesor de haber situado EEUU «en el pequeño puñado de países que rechaza el futuro».

Donald Trum falsea la realidad para justificar su salida del Acuerdo de París, usando datos del Instituto Tecnológico de Massachusetts para menospreciar los compromisos alcanzados en París. El negacionismo del cambio climático es más una creencia que una teoría política. El presidente de EEUU cree que el calentamiento global provocado por la acción humana no existe y su Partido cree que el cambio climático no es un problema; algo parecido a lo que Rajoy defendió en su día. La petrolera Exxon Mobil, reniega del negacionismo de Trump: «El riesgo del cambio climático es claro y el riesgo demanda acción. El aumento de las emisiones a la atmósfera está teniendo un efecto de calentamiento». La española Repsol también ha aceptado que el cambio climático necesita ser combatido, comprometiéndose a rebajar las emisiones de sus operaciones.

El acuerdo de París es un texto flexible, que no obliga jurídicamente a los países a respectar los objetivos de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Cada uno se fija sus propios compromisos y debe reevaluarlos regularmente. La retirada de un miembro, en sí misma, no acaba con la estructura del acuerdo, pero representa un riesgo. La salida de EEUU puede invitar a otros países a relajarse en sus compromisos. Entre las innumerables reacciones de las ONG, de responsables políticos e investigadores, algunos esperan que la salida de EEUU vuelva a movilizar en torno al clima a las ciudades, las comunidades locales, las fundaciones, las empresas, los sectores económicos que ya han entrado en la transición energética.

El país más rico del planeta es también el principal emisor de gases de efecto invernadero y el portazo de Trump a la comunidad internacional, para contentar a su electorado de extrema derecha, ha dejado huérfano al planeta de un liderazgo mundial. Nada hay más atrevido que la ignorancia, y la drástica medida adoptada por el presidente estadounidense y sus explicaciones para justificarla confirman la afirmación. Pero no solo es el abandono de la lucha contra el cambio climático. Desde que llegó a la Casa Blanca se ha propuesto, con su lema «América» primero, hacer añicos las relaciones con Europa y los países vecinos de EEUU; ahora con todo el mundo.

Fiel a su política de ensimismamiento, Donald Trump ha decidido que Estados Unidos se desentienda del futuro del planeta. El abandono del Acuerdo de París es una decisión irresponsable cuyas consecuencias se harán sentir en todo el mundo, y especialmente en EEUU. El alcance que tendrá el abandono del Acuerdo va más allá de los efectos que esta imprudente decisión tendrá sobre el cambio climático.

El secretario general de la ONU, António Guterres, ha aseverado que el abandono del acuerdo podría socavar la seguridad nacional y la economía de EEUU. «El Acuerdo de París es esencial para nuestro futuro común. Es importante que la sociedad norteamericana y el mundo empresaria se movilice para preservar el Acuerdo de París como garantía de un futuro para nuestros hijos y nietos».

La salida de EEUU no tiene por qué suponer el fin del pacto de París, aunque algunos especialistas prevén que podría tener repercusiones climáticas, por tratarse el segundo país mayor emisor mundial de gases de efecto invernadero. Aunque el mayor peligro que entraña la grave decisión de Trump es que se produzca un efecto llamada a otros países. El reto que se presenta es cómo reconstruir el desafuero norteamericano. Trump ha dado la espalda a la comunidad internacional, convirtiéndose en una amenaza a la seguridad y la estabilidad de la humanidad.

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Laicismo y República en España

Quiero retomar un artículo publicado hace unos años sobre «el laicismo»; y lo hago ahora que Hacienda está en campaña para cobrarnos la renta y como el Estado no cumple con el artículo 16.3 de la Constitución, cuando dice que: «Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la iglesia católica y las demás confesiones…». Nada es lo que parece ni es lo que debería ser.

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Contra la cruz a la Iglesia y fines sociales en el IRPF

La financiación de la Iglesia Católica a través de la declaración de la renta es injusta. Quienes marcan la casilla no pagan un 0,7% más, sino que se detrae del conjunto de lo recaudado anualmente, es decir que «todos pagamos» aun sin tener voluntad para ello. El culto y el clero de cualquier organización religiosa y de las organizaciones a su servicio, debe estar financiado por sus fieles. Las necesidades sociales, no deben ser voluntad del contribuyente o establecidas por las organizaciones sociales, sino que han de formar parte de las políticas del Estado, en función del interés general.

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